Gas, alcohol o multcombustible
El gas es el más cómodo: enciende rápido, regula la llama y los cartuchos se encuentran en cualquier tienda. El alcohol gana en peso y simplicidad, y pierde en potencia y viento. El multcombustible quema gasolina o gas según la zona y es la opción de las expediciones.
Para el 90 % de los campistas, un buen hornillo de gas es suficiente: elige multcombustible solo si viajas a lugares donde el gas no se consigue o en condiciones extremas de frío.
Potencia, viento y estabilidad
La potencia se mide en vatios: entre 2.500 y 3.500 W hierve un litro en unos 3-5 minutos. Pero la potencia real depende del viento: un parabrisas bien diseñado (o integrado) marca más diferencia que 500 W extra.
La estabilidad es crítica: mira el ancho del soporte y pruébalo con tu olla más grande. Un hornillo que vuelca con la olla llena es un riesgo de quemadura, no un capricho.
Peso, tamaño y mantenimiento
Para mochilero, cada 100 gramos cuentan: los hornillos de alcohol pesan menos de 100 g, los de gas integrados rondan los 200-300 g y los multcombustible suben del medio kilo. Para camping en coche, el peso deja de ser un factor.
El mantenimiento es sencillo pero importante: limpiar los inyectores con la aguja incluida cuando la llama amarillea y purgar el cartucho antes de guardarlo. Un hornillo cuidado dura años.
Cómo elegir tu hornillo en 5 pasos
Coche o mochila cambia por completo el criterio de peso.
Gas para la mayoría; alcohol para ultraligero; multcombustible para expediciones.
Soporte ancho y probado con tu olla más grande.
Prioriza parabrisas integrado si acampas en costa o páramos.
Inyectores limpiables y piezas de repuesto disponibles.