Los tres niveles oficiales
En España, los senderos se clasifican por longitud y señalización: los GR (Gran Recorrido) usan marcas blancas y rojas; los PR (Pequeño Recorrido), blancas y amarillas; y los SL (Senderos Locales), blancas y verdes. A mayor nivel, más kilómetros y más exigencia.
Las marcas se pintan en árboles, rocas y postes: dos trazos horizontales sobre uno vertical indican giro, y una X o trazos cruzados significan que el sendero cambia o se acaba. La marca recta son dos trazos horizontales.
Señales auxiliares y variantes
Además de las marcas de pintura, muchos senderos cuentan con paneles de inicio, postes con flechas y balizas de madera. Las variantes y los atajos suelen señalizarse con el color del sendero más un indicador propio: fíjate siempre en la señal antes de desviarte.
En zonas de montaña sin senderos marcados, se usan hitos de piedra (cairns): no los derribes, orientan a quien viene detrás. Y recuerda que las marcas pueden estar borrosas o despintadas: llevan mantenimiento, no son eternas.
Cómo usarlas con seguridad
En cada cruce, localiza la siguiente marca antes de avanzar: si no ves ninguna, retrocede hasta la última señal. Las marcas te dicen dónde va el sendero, pero no si es seguro: evalúa el terreno, el tiempo y tu estado.
Combina marcas con mapa y altímetro o GPS: los senderos se cortan por obras, desprendimientos o vegetación, y una desviación mal interpretada te puede llevar horas de más. Si el sendero desaparece en un pedregal, busca el hito o la marca del otro lado.
Sigue las marcas sin perderte en 5 pasos
Blanco y rojo (GR), blanco y amarillo (PR), blanco y verde (SL).
Dos trazos horizontales: continúa por esa dirección.
Marca vertical más horizontal: cambia de dirección donde indica.
X o trazos cruzados: el sendero cambia, se acaba o te has desviado.
Localiza la siguiente marca antes de avanzar; si no la ves, vuelve a la última.
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