Por qué importa cabeza, cuello y manos
La cabeza y el cuello tienen mucha superficie expuesta y mala capacidad para generar calor: un gorro y un cuello polar o buff pueden marcar más diferencia percibida que una capa extra de torso. Las manos, por su parte, enfrían rápido y pierden destreza, que es justo cuando más las necesitas (montar tienda, cocinar).
El consejo de montaña clásico: si tienes frío, ponte primero gorro y guantes antes de añadir otra chaqueta. Cuesta cero esfuerzo y suele resolver el problema.
Materiales que funcionan
La lana merina es la reina: abriga incluso mojada, no pica y regula la temperatura. El polar es cálido, barato y se seca rápido; ideal para el cuello. Evita el algodón en frío: mojado se enfría y tarda en secarse.
Los sintéticos tipo cortaviento o las membranas para guantes marcan la diferencia en días de viento. En lluvia, un gorro de lana bajo la capucha del chubasquero protege mejor que la capucha sola.
Capas y situaciones
En días fríos pero activos, mejor varias capas finas que una gruesa: gorro ligero y guantes finos para caminar, y un buff que sube y baja según el esfuerzo. Parado (cena, puesta de sol), cambia a la versión gruesa: gorro forrado, guantes de esquí y bufanda.
Para dormir en frío, un gorro fino de lana dentro del saco y calcetines de lana hacen más por tu descanso que subir la temperatura del saco. Y en altura, el viento multiplica la sensación térmica: el cortavientos en la cara es clave.
Viste cabeza y manos para el frío en 5 pasos
Evita el algodón: mojado enfría y no se seca.
Cabeza y cuello rinden más calor por prenda que el torso.
Guantes finos para actividad y gruesos para estar parado.
Sube y baja según el esfuerzo y el viento.
Un gorro fino de lana y calcetines de lana dentro del saco.