Entender las temperaturas del saco
Los fabricantes indican tres valores: temperatura de confort (para una mujer que duerme normal), temperatura límite (para un hombre que duerme normal) y temperatura extrema (supervivencia, no confort). Compra siempre pensando en la temperatura de confort, no en la extrema.
La regla práctica: si duermes friolero o la previsión es de mínimas bajas, elige un saco con confort 5-10 grados por debajo de la mínima esperada. Los fríos se sienten más en tienda que en casa.
Pluma o sintético
La pluma (de ganso o pato) es la reina del aislamiento: muchísimo calor por gramo, se comprime en poco espacio y dura años. Sus puntos débiles: el precio y que pierde casi todo el aislamiento mojada.
El sintético aguanta la humedad, se seca rápido y es mucho más barato; pesa y ocupa más para el mismo calor. Para camping en coche, mochileros con presupuesto ajustado o climas húmedos, el sintético es una elección muy razonable.
Formato y ajuste
El formato momia se ajusta al cuerpo y pierde menos calor, pero puede resultar agobiante para quien se mueve mucho. El formato manta o saco de confort es amplio y se abre como una manta, ideal para campings con noches suaves.
Mira también la cremallera: las de doble vía permiten abrir los pies para ventilar y unir dos sacos para dormir en pareja. La capucha y el cuello acolchado marcan la diferencia en noches frías.
Elige tu saco en 5 pasos
Mira la temperatura mínima de la zona y la estación antes de mirar catálogos.
Elige según la temperatura de confort del fabricante, no la de supervivencia.
Pluma para máximo calor y peso mínimo; sintético para humedad y presupuesto.
Momia para frío y ligereza; manta para comodidad en noches suaves.
Que te quede holgado por los hombros y decide si quieres doble vía para unir dos sacos.