Antes de cruzar: evalúa el río
Detente y observa: busca el tramo más ancho, donde el agua es más baja y lenta, evita las curvas y los rápidos, y desconfía del agua turbia, que indica crecida reciente. Si el agua supera la rodilla o la corriente es fuerte, el cruce es peligroso aunque parezca corto.
Ten en cuenta la hora del día: los ríos de deshielo suben por la tarde, cuando el sol funde la nieve.
Técnica de cruce
Suelta las correas del pecho y la cadera de la mochila para poder deshacerte de ella en segundos si caes, y cruza de lado, mirando aguas arriba, con los pies en diagonal. Los bastones o un palo firme dan un tercer punto de apoyo: planta primero el bastón aguas arriba y avanza un pie cada vez, sin cruzar los pies.
Desabrocha también el cinturón y evita las botas de caña alta: si se llenan de agua, arrastran hacia el fondo.
Cuándo desistir
Si la corriente arrastra piedras visibles, el agua tapa las rodillas o no ves el fondo, busca otra alternativa: aguas arriba suele haber puentes, pasos más anchos o zonas de deshielo más tardío. Volver sobre tus pasos o cambiar el plan es siempre mejor que un cruce a la desesperada; en montaña, las crecidas repentinas tras tormentas son la primera causa de accidentes por agua.
Cruza un río paso a paso en 6 pasos
Busca el tramo más ancho y lento; evita curvas, rápidos y agua turbia.
Pecho y cadera desabrochados para soltarla en un segundo si caes.
Un tercer punto de apoyo aguas arriba cambia el cruce por completo.
De perfil, mirando aguas arriba, con los pies en diagonal.
Planta bien cada pie antes de mover el siguiente; no cruces los pies.
Agua sobre la rodilla o corriente fuerte: busca alternativa o cambia el plan.