Materiales: merino, sintético y el eterno prohibido
La lana merino regula la temperatura, no huele tras varios días y evacua el sudor: el estándar para rutas de varios días. Los sintéticos (poliamida, poliéster) secan rápido y son más baratos. El algodón es el gran error del senderista: empapado, enfría y fabrica ampollas.
Un buen calcetín combina merino con poliamida y elastano: calor, resistencia y que no se arrugue.
Grosor y altura según la ruta
Los calcetines finos son para verano y calzado ligero; los de grosor medio, para la mayoría de rutas; los gruesos con felpa, para invierno o botas altas. La altura importa más de lo que parece: el calcetín debe superar el borde de la bota para que el cuello no te roce el tobillo.
Cómo evitar las ampollas
Calcetín limpio y seco, botas ya domadas y sin arrugas dentro, y atención a los primeros puntos calientes: una tirita específica para ampollas a tiempo evita el problema mayor. En rutas largas, llevar un segundo par y cambiarse a mediodía vale oro.
Elige y cuida tus calcetines en 5 pasos
Nunca algodón: mojado enfría y provoca ampollas.
Fino en verano, medio para la mayoría, grueso para invierno.
Por encima del cuello de la bota, siempre.
Cambiarse a mediodía en rutas largas resetea los pies.
A mano, y sécalos bien: un calcetín húmedo es una ampolla en potencia.
Productos recomendados
Calcetines de lana merino
El estándar: regulan temperatura y no huelen tras días de uso.
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