Curas: lo imprescindible
Antiséptico, gasas, apósitos de varios tamaños, tiritas para ampollas, esparadrapo, tijeras y pinzas cubren la mayoría de los accidentes del campamento: cortes, rozaduras y ampollas del calzado. Añade guantes de un solo uso para protegerte al curar a otra persona.
Un rollo de esparadrapo de tela y una venda elástica permiten improvisar un vendaje de contención si algo se tuerce o se golpea.
Medicación y prevención
Incluye analgésicos y antihistamínicos que ya uses habitualmente, siempre con su prospecto. No improvises con medicamentos de otras personas: si tomas algo crónico, lleva la cantidad de los días de salida más un margen.
El repelente de insectos y la protección solar forman parte del botiquín preventivo: aplica la crema cada dos horas y reaplica tras el baño o el sudor.
Adapta el botiquín a la salida
Una excursión de un día necesita una bolsita de curas y lo esencial; una semana en montaña exige más material, además de manta térmica y silbato de emergencia. Revisa las fechas de caducidad antes de cada salida y repón lo que gastes al volver.
Organiza tu botiquín en 5 pasos
Una bolsa impermeable o un kit rígido con compartimentos claros mantiene todo ordenado y localizable.
Curas, medicación, prevención y emergencia: cada grupo en su zona para no revolver a oscuras.
Anota qué contiene cada envase y la fecha de caducidad de los medicamentos.
Antes de cada salida, comprueba que todo sigue en fecha y en buen estado.
En la mochila, el botiquín va arriba y a mano, nunca sepultado en el fondo.