Comida y residuos: la raíz del problema
Guarda toda la comida, incluidos dulces y cosméticos con olor, en bolsas o contenedores que los animales no puedan abrir, y cuélgalos lejos del tronco y de tu tienda, o guárdalos en el coche si acampas junto a él.
Cocina y come lejos de donde duermes, y limpia los restos al momento. La basura se cierra y se cuelga igual que la comida: un animal que encuentra un premio repetirá todas las noches.
Distancia y comportamiento
Nunca alimentes a un animal salvaje, aunque parezca manso o hambriento: acostumbrarlo a la comida humana lo pone en peligro y a ti también. Tampoco lo persigas para fotografiarlo ni te interpongas entre una madre y sus crías.
Haz ruido al caminar en zonas de poca visibilidad: la mayoría de los animales prefieren huir y solo reaccionan cuando se sienten sorprendidos o acorralados.
Qué hacer si aparecen en el campamento
La mayoría de visitas (mapaches, jabalíes, zorros) se resuelven dejándoles claro que no hay comida: ruido, luz y mantener distancia suelen bastar. Si un animal grande se acerca a la tienda, no intentes asustarlo a oscuras: identifícalo y avisa.
En zonas con osos, la regla es estricta: comida, basura y utensilios de cocina lejos de la zona de dormir, y en muchas áreas, contenedores certificados. Infórmate de los protocolos locales antes de acampar: cada zona tiene los suyos.
Rutina anti-animales en el campamento
Comida, basura, cosméticos y pasta de dientes incluidos.
En contenedor cerrado o colgado a 3-4 m del suelo y lejos del tronco.
A más de 50 metros de la zona de dormir si es posible.
Restos, aceite y utensilios: nada queda a la intemperie.
Cremalleras completas incluso para ir al baño.
Avisa a otros campistas y a la guardería si hay animales problemáticos.